Por: Carolina Rincón
Desde niña soñaba con tangos y milongas, amaba el acento y el fútbol argentino, deliraba con las canciones de Charlie García y de Fito Páez. Sin embargo, después de haber pasado una larga estadía en Buenos Aires, capital del tango y de la República Argentina, y aunque la sigo queriendo y hasta la añoro; la realidad que viví convirtió al paraíso que habitaba en mi mente infantil, en una ciudad de la furia.
En noviembre de 2004 finalmente se cumplía un presagio. Después de desearlo con todas mis fuerzas, compré un tiquete de vacaciones a mis sueños, empaque una maleta llena de ilusiones y desembarque en tierra gaucha, en el Aeropuerto Internacional Ezeiza de Buenos Aires.
Desde que llegué, amé el color barro del río de la Plata, el olor a carne asada, la antigüedad de las construcciones, la belleza de los hombres y de las mujeres, los alfajores, la presencia de los diarios y las revistas en kioscos callejeros, la nostalgia que guardan los bares de tango en San Telmo, un antiguo barrio porteño, y las tardes en las que las onces eran sorbos de mate, acompañados con unos panecitos deliciosos en forma de luna creciente, a los que llaman “facturas”.
Los ojos del turista brillan, todo el mundo sabe cuándo pasa un forastero porque esa persona indaga, se maravilla, quiere encontrar la belleza en cada piedra, en cada pedazo de aire. Yo disfrutaba todo, de cada lugar que visitaba y de cada conversación que entablaba. Estaba disfrutando tanto mi corta estadía, que el día programado para tomar el vuelo de regreso, irreflexivamente decidí perderlo.
Salí del lindo hotel que me había incluido la agencia de viajes en el plan que adquirí en Bogotá, y visité un par de inmobiliarias para encontrar ayuda en la búsqueda de un apartamento alquilado. No tardaron en aparecer las dificultades; los lugares disponibles tenían precios exorbitantes y los requisitos para extranjeros resultaban mucho más estrictos por la cantidad de garantías que solicitaban.
Yo contaba con un dinero que me alcanzaba, según mis cálculos, para vivir dos meses. Aspiraba haber conseguido un trabajo en ese lapso, y en realidad sabía que tenía que hacerlo porque no obtendría ayuda de mi casa paterna. Mis padres estaban consternados y ofendidos con mi decisión de quedarme en ese lugar.
Después de reflexionar lo anterior, terminé llegando al Hostel Buenos Aires o “la resi”, una residencia universitaria, que quedaba en una casa amarilla que muy lejos estaba de parecerse a la casa de Van Gogh. Desde el primer día que llegué, me recibió en la puerta una cucaracha negra y peluda de tres centímetros de largo y uno y medio de ancho. Ese mismo bicho o uno igualito a él, fue mi anfitrión durante toda la estadía en “la resi”.
Me tocó compartir una habitación, que no llegaba a los tres metros cuadrados, con Javiera Molina Mallea, una chilena noctámbula que me odió tan pronto me vio llegar, puesto que hacía unos días, la administradora del lugar le había propuesto que pagara 30 pesos más mensualmente, unos 10 dólares, por no seguir ofreciendo la cama de arriba de su litera en el cuarto número 12. A pesar de su rechazo inicial, el tedio de la convivencia nos obligó a hacernos amigas.
Las dos empezamos a vivir Buenos Aires desde el otro lado de la moneda. Comenzamos a ser habitantes, a tener afán, a buscar oportunidades, a comprar comida en el supermercado chino de al lado, a cocinar en una cocina sucia, a compartir el baño con 27 jóvenes más, a esperar un turno eterno para usar un computador, al que al prenderlo, emergían páginas pornográficas y muñequitos emotivos.
Salir a la calle también lo puedo contar en un antes y un después. Cuando era turista, miraba la arquitectura, los grandes teatros, la publicidad y las vitrinas; ahora, observaba cuidadosamente el piso para no pisar mierda de perro o alguna cucaracha gigante de las que pululan por todos los rincones de la ciudad del tango.
Aunque ya no era lo mismo, y la ciudad ya no me olía a carne recién asada, sino a humedad y a basura, todavía no me había desencantado del todo. Escribí mi propia historia de amor con un músico paranoico, muy argentino, que me hizo leer poemas y que luego me rompió el corazón; conseguí un trabajo en una fundación, en la que aprendí entre otras cosas trascendentales, sobre la corrupción de quienes protegen asuntos de derechos humanos; también, y eso fue lo más importante, encontré amigos leales a quienes todavía llevo en mi corazón.
Después de 5 meses a mi amiga chilena y a mi nos echaron a la calle porque yo me había envalentonado y no había querido firmar una cláusula de convivencia que adicionaron al contrato de alquiler del Hostel Buenos Aires, inmediatamente después cometí un error y no hubo tregua, la misma cucaracha o una igualita a la que me había recibido, fue la única que salió a despedirse en la puerta de la casa amarilla, en el verano de 2005.
Iniciamos un recorrido macabro por las calles porteñas, en tres meses pasamos por 6 hostales. No conseguimos ninguno mejor que el otro, todos muy sucios; en uno nos tocó compartir habitación con otras 5 personas; el otro, sin que nos diéramos cuenta inicialmente, resultó ser un motel de mala muerte que frecuentaban homosexuales; en el otro encontramos una nueva cucaracha, más grande aún que la de “la resi”, a la que no nos pudimos acostumbrar… Al final, llegamos a un hotel que se acomodaba a nuestro presupuesto y en el que nos daban desayuno y ahí nos quedamos el último mes. Estábamos trajinadas, feas, desencantadas y económicamente arruinadas.
Después de mucho buscarlo, encontramos un apartamento que quedaba en el barrio donde vivían muchos judíos, sus calles estaban llenas de excrementos, pero qué más daba, por fin un sitio de donde no nos echaran y que tuviera llaves. Nos lo alquiló sin garantía, un amigo de un amigo que nos lo prometió amueblado. Al final, nos dio un par de colchonetas, una nevera vieja cundida de pequeñas cucarachas, un televisor que nunca nos enteramos si era o no a color, y unas sillas rimax. No había teléfono, no servían las luces de la cocina y tampoco la chapa de la puerta, los bombillos de la luz sacaban chispas de vez en cuando y una vez nos quedamos encerradas toda una mañana porque la puerta de entrada no sirvió más.
Era el invierno de agosto de 2005, estábamos muertas del frío y tan desencantadas del producto argentino que no queríamos salir de la casa por desagradable que nos resultara. La realidad era muy cruel, nos dimos cuenta de que muchos argentinos, de esos tan hermosos que antes no parábamos de mirar en la calle, eran unos aprovechados, que estábamos en riesgo permanente de que nos estafaran en cualquier tipo de negocio que hiciéramos, que las cosas que comprábamos venían con defectos de fábrica, y que la ropa que nos poníamos se descosía en la primera puesta. A pesar de todo ello, ahí seguía intacta la Avenida Corrientes, aún había librerías abiertas hasta las 2 de la mañana, aun se ofrecían recitales gratuitos y los teatros seguían presentando su arte. Aun estaba el tango.

Noviembre 20, 2008 a las 1:15 am |
que buena crónica!
Diciembre 19, 2008 a las 1:26 pm |
el escritor Dospassos escribio “Manhattan Transfer” y Santos Discépolo “Cambalache” asi te describes para ti, en esa cronica……….. un sitio de paso lleno de truhanes pero tu decides ganarle a la ciudad e imponerte o te apabulla
hace 110 años manhattan era una transferencia de barcos un punto de paso……en la entrada del puerto decia “transferencia manhattan ” porque era la puerta de entrada a estados unidos , pero todos se quedaba alli , El Barrrio de la Boca era algo similar era la estadia provisonal mientras encuentras algo mejor
pero Santos Discepolo describe el espiritu del argentino que poblo La ciudad, que se defendia y atacaba lo que no era de buenos aires
Diciembre 28, 2008 a las 6:44 pm |
y yo que voy en camino a buenos aires…
Pero en general eso siempre pasa, todos los lugares son espectaculares hasta que dejan de ser una postal de viaje.
Marzo 9, 2009 a las 2:26 am |
Eso te pasa por venir sin guita, pelotuda de mierda. De gente como vos, estamos llenos. yo conozco tu pais, y es 10 veces peor. Así que a no quejarse.
Marzo 12, 2009 a las 8:39 pm |
Ya ven que no miento!!!
Marzo 21, 2009 a las 12:06 am |
quien carajo te pensaste que sos para venir a criticar a la argentina,menos mal que no te gusto,asi no volves nunca mas colombiana de mierda
Marzo 23, 2009 a las 6:42 am |
En verdad que marca la diferencia el espíritu argentino que se exacerba en ramplonerías en las sentencias descritas por los dos comentarios recién vistos, vaya uno a y diga “estos dos argentinos tan groseros, cómo hacen de quedar mal a su país” pero no, es la constante general en esta ciudad, reducir el lenguaje a su más decadente simpleza y pulirla con sadismo al punto de hacerla más vulgar, es la condición normal del gen argentino, ese conflicto que generan frecuentemente sin tener consecuencia del acto. Hoy por hoy y más que nunca Buenos Aires está pudriéndose en los niveles más bajos de decadencia y los porteños siguen sin ningún tipo de reflexión colectiva que permita abordar los problemas de convivencia social en los que está inmersa actualmente. De las escuelas ya no egresan perfilados estudiantes, sino malparados vistos como delincuentes y explotados por los medios, y el argentino sigue echando culpas, poco oigo hablar de responsabilidad social. De pensar en posibles alternativas a la solución de un problema tan drástico que por cierto nos encuentra invertidos en un estado de naturaleza salvaje y feroz. Es hora que los argentinos dejen de leña a la hoguera y que comiencen a reconstruir país, es hora de que dejen de remitirse a las figuras que componen la historia para entender la situación actual y de que reflexionemos y hagamos uso de nuestras herramientas para invitar a la sociedad a discutir, a debatir y a compartir palabras con altura, a sentir el gusto por intercambiar diálogo con cualquier transeúnte. Basta de psicoanálisis, de lacanianos y de ahonda en la comprensión del orígen de las frustraciones. Estamos en un Estado Democrático y estamos, como ciudadanos, llamados a participar y detener este retroceso en que estamos sumergidos.
Atte
Un Colombiano que siente pena ajena por el pueblo argentino
Marzo 26, 2009 a las 5:16 pm |
bueno esos 2 argentinos que opinaron, sinceramente dejan mal parados a su Pais de hecho … pero bueno segun los argentinitos chesussss … se creen la gran chupada de Mango … jajaa bajense de esas nubes narizones OK ? .. Atte: un Peruano con los huevos bien puestos
Abril 1, 2009 a las 5:31 pm |
Exelente crónica!
me hiciste recordar mi buena estadía porteña a la perfección, “con esos ojos brillantes de turista”
Pero qué aventura no?
apuesto a que después, al mirar atrás, igual pensaste:
Mi buenos aires querida.
Saludos
Abril 10, 2009 a las 10:15 pm |
¡Hola!
Yo recuerdo mi experiencia doble de ir a Buenos Aires.
Ambas veces he ido huyéndole a la naturaleza del colombiano, que siempre tendí a creer demasiado violenta.
Pero luego…
el aire era irrespirable y me fastidié de los ojos a media asta todos los días y los acentos cortantes,
me aburrió el pasado glorioso en que se quedaron congelados mientras el mundo se los llevó por delanta,
su amor a la gita y su falta de huevos para reconocer a sus vecinos,
la neura heredada de una dictadura militar que haría palidecer a Hitler y a Pinochet,
el tener la sangre cansada porque los que se creían amos estan ahogados en la mierda que no limpiaron.
No sé si sepas, que en San Isidro por estos días -Abril, 2009-, están buscando poner un muro para separarse de los pobres de al lado, porque son insoportables sus papeles de pobres (parafraseando a Serrat).
Buenos aires a mi siempre me olió a nostalgia. Es una nostalgia tan grande que te afecta, te modifica la forma de pensar los tiempos, los sexos, los amores y lo que realmente tiene importancia.
Dicen los poetas muiscas que el amor y el dolor van lado a lado en la vida humana: nunca he conocido otra ciudad que tenga eso tan impreso como la GCBAS en Argentina.
Sigue escribiendo, te leemos y queremos, wapa.
J.
Abril 16, 2009 a las 3:06 pm |
Yo he estado 5 meses en Buenos Aires, desde julio hasta diciembre de 2008. Soy europeo, pero siempre llamó mi atención América Latina. Mi impresión se acerca en algunas cosas a lo que tu narras, pero difiere en muchas otras, en las más importantes, de lo que comentas.
Cuando llegué a BsAs mi primera impresión fue la de que todo estaba muy descuidado y llegué a tener miedo de mi integridad por las apariencias y lo que me habían contado. Desde entonces y en los 5 meses que luego esa bella ciudad me regaló, sólo puedo decir que estaba confundido y que ni te debes fiar de las apariencias, ni generalizar, ni tampoco dejarte llevar por lo que te digan los demás. Cada uno debe vivir su experiencia a su manera. Y, ahora desde la óptica de la distancia, sólo tengo buenas palabras para una ciudad que me acogió como a un hermano, que me regaló momentos inolvidables.
Buenos Aires no es tan peligrosa comos se dice. La gente es muy hospitalaria y claro que habrá argentinos aprovechados, pero en todos los países del mundo hay gente así. Yo lo que tengo claro es que, de no ser español me hubiera gustado ser argentino. He estado en bastantes lugares de Europa, en EEUU, en varios países de América Latina y ninguna ciudad me ha aportado lo que Buenos Aires, una ciudad cosmopolita que no pierde su esencia tradicional en ningún momento. No está tan avanzada como Europa, pero yo que vivo en Europa me pregunto: ¿para qué?, ¿prefiero ser feliz y disfrutar de los pequeños placeres de la vida o prefiero ganar 2000 euros mensuales y vivir en un país de gente fría en el que a las 10 de la noche me tengo que ir para la cama? El día que el dinero me importe más que los valores, habré muerto como persona así que…
Está claro que Argentina podría mejorar en muchas cosas (como todos los lugares), pero si de mi depende yo no la cambio por nada, porque tiene un “no se qué que te hace disfrutar del día a día”. Para mi, mi 2ª casa
Agosto 8, 2009 a las 10:44 pm |
guao, me dejas loco por lo que escribiste. Yo soy venezolano, y mi sueño es vivir en Europa, en especial Madrid, no puedo creer que viviendo en esa ciudad que por lo qué observo, porque no la conozco todavía me suele perecer maravillosa. Ahora bien, Buenos Aires es otra de mis opciones para vivir, porque me parece una ciudad llena de oprtunidades; y, cómo tu dices cada quién debe vivir la experiencia a su manera.. muy bonitas palabras, te felicito por tu ortografía y por tu manera de redactar. Gracias por éste comentario..
Abril 27, 2009 a las 10:55 pm |
Hola!!! definitivamente de acuerdo en muchisimas cosas con tu cronica, yo hace unos meses termine de vivir lo mismo, vivi un año en Buenos Aires, y tal como lo describes, es..
la convivencia es complicada aunque a veces se encuentra uno con una multicultura, personas hermosisimas con corazones super amplios y no precisamente Argentinos, yo vivi en un hostel con personas de latinoamerica que me cambiaron la vida.. y la forma de pensar, es increible que lo unico que nos separa es un acento o tonada y las fronteras de una bandera.. cada uno con su cultura y amor a su pueblo arraigado.. pero con valores de seres humanos mas alla de todo eso.. ese sueño que era Argentina.. tambien se me esfumo… amo su cultura… las librerias.. la tranquilidad de los domingos en el centro casi desierto y extraño Defensa y la gran cantidad de artesanos y hippies ahh y la pizza donde pirilo.. jajaja.. bueno que bueno saber que no soy la unica que piensa asi..
Mayo 12, 2009 a las 6:01 pm |
Volví un par de semanas a Buenos Aires. Esta vez tuve todos los sentimientos revueltos, la nostalgia, la belleza, mi segundo hogar, las puertas abiertas, las puertas cerradas, la basura, la indelicadeza de muchos, la calidez infinita e invaluable de los amigos porteños y los provincianos, las dificultades para hacer un trámite, la carne, las empanadas, los mates.
No cambio una letra de mi artículo. Simplemente adiciono, que volver es siempre como ponerse en posición fetal y sentir en lo más profundo los latidos de la madre.
Mayo 13, 2009 a las 5:00 pm |
Y con qué planes volviste?
, que sorprendentemente hace a la gente mucha más interesante y cálida, creo que la violencia cesará un poco, eso sí, hay más villero y cumbiero que nunca en esta ciudad, cosa insoportable, para eso hay que mantener la mirada bien altiva, y los modales, los buenos modales, son los que hacen la diferencia, ese cuento de que soy artista, de que soy poeta o bailarín para qué si no pueden expresarse sin omitir las puteadas de su vocabulario? Ahora recuerdo cuando mi abuela me jodía hasta los huevos con eso de los principios y las buenas costumbres (salude, de la mano diga gracias, etc), y yo siempre pensaba para qué, para qué mantener tales actitudes tan serviles e hipócritas, pero diganme si no es más venenosa esta costumbre informal de saludarse de beso, tener que pactar ese incómodo y escalofriante beso de la muerte con un presunto extraño de confusas intenciones. Al final de cuentas, mi abuela tenía razón, mejor ser siervo y con la casa asegurada a ser libre y con los muebles en la calle
Bueno yo como analista internacional pienso que: el verano los vuelve locos a todos y por eso suben los indices de violencia, violaciones, homicidios a sangre fría, etc. Buenos Aires es para mí como Francia antes de la Revolución, siempre a punto de estallar, siempre desafiante e iracunda. Pero ahora que llega el invierno
Agosto 8, 2009 a las 10:57 pm |
Hola!!! con respecto al artículo, puedo decir que me dejó muy confundido, porque Buenos Aires es mi sueño, y quisiera vivir en esa ciudad. Pero, analizando los comentarios y el artículo, me hé quedado pensando si valdría la pena arriesgarse? y considero que sí, que las experiencias son distintas y que para bien o para mal hay que vivirlas.. por eso, no dejaré de ir y conocer por mis medios cómo debe ser ésta maravillosa ciudad. Gracias a todos y espero algunas recomendaciones, soy Venezolano, y nunca he salido de mi país. Venezuela es hermosa, pero a mi modo de ver es un pais sin futuro, por eso en mis planes está Buenos Aires, porque me parece una ciudad ecxelente y con muchas posibilidades. La persona que me quiera brindar su ayuda les agradeceria. Gracias a todos. Roger García de Venezuela.
Agosto 10, 2009 a las 6:00 pm |
ES UNA CIUDAD Q ALGUN DIA ESPERO VISITAR…. ES MUY BELLA,ESPERO IR A BUENOS AIRES Q A IR A LA BASURA DE MADRID LA REPUTA CIUDAD DE LOS RACISTA!!!!!!!!!!!!!!
Agosto 18, 2009 a las 8:28 pm |
Carolina, lo que pasa es que la viniste a jugar de cero, también. de la nada. Como turistas todos los lugares son paradisiacos. Si me voy a una playa del norte brasileño estoy en el paraiso, pero si pienso como sobreviría allí.. que haría? Vendo cocos? Me pateo kilometros de playa vendiendole una hamaca paraguaya a algún turista? Y el paraiso se? se fué.. ahora es caminar descalzo en la arena caliente.
Siempre va a ser mas duro para el que viene de afuera. En cualquier lugar del mundo. Igual me gustó lo que escribiste, pero para mí esperabas una tierra de oportunidades que quedó en el pasado. En el de mis abuelos precisamente. Pero que tambien la remaron de abajo.
Agosto 26, 2009 a las 4:20 am |
soi d quilmes
i me gusta mucho esta ciudad
esta enttre una de las mejores
en las revistas del mundo!
ADEMAS VINO MI ACTOR FAVORITO!!!!!
(Jared Padalecki, Sam Winchester, en la serie Supernatural o Sobrenatural!
AguAnTee Argentinaa! y Bs As!
Agosto 26, 2009 a las 4:29 am |
Osea, no pods opinar mal de nosotros solo xq no t alla gustado una parte de la ciudad.
Podrias haber recorrido un pooco mas la ciudad
para despues opinar.
Bs As. TienE TooOdoo muchas cosas a favor.
Ademas tu cuentas la historia desde una perspecitva
negativa en toda tu historia ¡¡m vas a decir que no hubo ni un minuto donde la pasaras Bien aca!!!
Tomateela, no critiques mas
y si no te gusta andate al congo belga querida
LOS TURISTAS ACA SIGUEN LLEGANDO IGUAL
Seguro ke no fuiste a los barrrios tipos chetos o Interesantees TOOODOSS!
Agosto 30, 2009 a las 7:48 pm |
si sos pobre vas a vivir como pobre en cualquier lado…..puede ser aqui en argentina, canada y hasta en dubai.No existe gente pobre en el mundo que viva “bien”. fijate cuanta plata tenes en el bolsillo, y vive en funcion a ello, quizas puedas sobrevivir… saludos
Septiembre 14, 2009 a las 12:57 am |
Buenas gente, soy argentino y porteño desde que nací y la verdad que encuentro a mi ciudad muy desmejorada, mucha basura en las calles, mucha pobreza, esto es hace unos pocos años mas precisamente desde la crisis del 2001. Me pareció un buen artículo y entiendo que tu intención es contar simplemente tus vivencias de estadía, me gustaría que las dos mujeres que opinaron primero no agarren el teclado cuando les está por venir, o en su defecto cuenten hasta 10 antes de escribir asi porque eso forma parte de la imagen que damos al mundo, lamentablemente en la argentina cada vez hay menos cerebro y mas soberbia, en fin, me encanta mi país lo malo son muchos argentinos..
Septiembre 15, 2009 a las 8:27 pm |
Qué bueno entrar después de un montón y ver tantos comentarios en la crónica, muy interesantes la mayoría.
Seguro un escrito puede tener muchas lecturas. En este caso, mi intención no era animar o desanimar a un posible viajero. sólo contar una experiencia.
El espíritu de esta crónica era mostrar una especie de desencanto de un amor que tuve. A pesar de eso, sigo amando ese amor. Argentina es mi segundo hogar, cada vez que puedo vuelvo, mis amigos vienen a mi casa en Bogotá… me traen mate y alfajores. Es maravilloso.
Sólo que ahora, la conozco y la disfruto como quien conoce y disfruta un viejo amor.
Ah… y con respecto a la plata en el bolsillo, pues en esos dos años y medio tuve mucha plata unos días y muy poca otros. Y aun así, vi la playa, vi la nieve, vi fútbol, fui a conciertos, a fiestas, a cafés, conocí gente desastrosa y gente increíble. Y aun así lloré. Y aun así, me reí.
Septiembre 21, 2009 a las 4:36 pm |
Hola a Todos, soy argentino, desde mi punto de vista Buenos Aires es una ciudad que hay que saber vivirla, si no será muy díficil que te guste, ahi que saber a donde ir a parar, Buenos Aires tiene unos lugares alucinantes, llenos de cultura, de buena gente y a sólo 300m te podes llegar a encontrar con peligro y villa miseria por eso te digo que debés saber a donde ir. En cuanto a contaminación yo también encuentro mi ciudad un poco sucia pero bueno eso puede pasar en cualquier país de América Latina. Te recomiendo que vuelvas a pasar por esta interesante ciudad y la recorras bien a fondo y así seguro le encontraras la gran belleza arquitectonica, su cultura y muchas cosas más. También ahi que saber donde buscar trabajo y con mucho cuidado porque hoy por hoy te podes encontrar con un hdp que te termina estafando siempre. Si deseas ir a un lugar barato en los mismisimos grandes barrios podrás encontrar algún pequeño lugar donde vivir y en buenas condiciones. Te recomiendo siempre buscar los lugares como en Retiro, microcentro tiene lo suyo( Av. 9 de Julio y Marcelo T de Alvear) por ejemplo, Recoleta ( Aungue se va de presupuesto si elegís la majestuosa Av. Alvear, que es la mejor zona de Bs As para mi gusto), si no podés ir dentro de Recoleta cerca de la Av. Las Heras, Callao o la Av. Santa Fé donde bien sabemos que te podés comprar de todo también.
Hagas lo que hagas espero que eligas la opción correcta en tu proxima estadia en Buenos Aires, que la puedas disfrutar y que encuentres un buen trabajo.
PD: No te olvides de visitar Puerto Madero, Palermo SOHO O HOLLIWOOD, la Boca, San Telmo, Botánico y tantos otros atractivos de esta bella y exótica ciudad.
Espero que mis datos te sirvan y suerte!!!
Octubre 19, 2009 a las 1:00 am |
gracias por tú comentario.Es muy producctivo, más para mi que pienso conocer ésta alucinante ciudad para poder vivir allá. gracias de nuevo. roger garcía desde Venezuela.
Noviembre 1, 2009 a las 6:53 am |
Estoy de acuerdo con los últimios comentarios, lástima que tuvieras que pasar por esa situación, como ya dijeron antes si no sabes donde buscar, podes encontrar a mucha gente que te va a querer estafar.
Sin embargo hay muchos lugares divinos, que a mi parecer son muy poco conocidos para ir a visitar por turistas, pero son las partes tranquilas, relativamente seguras y lindas de buenos aires que pasan desapercibidas, por no estar tan “a la moda”.
Los primeros comentarios, de buenos aires vista desde un turista me parecen hermosos, pero creo que no es la magia real de argentina, sino la ilusion que algunos que no la conocen realmente tienen de ella.
La realidad que pasaste, existe, esta y es real, pero no es la única. Una vez que pasas esa primera y maravillosa impresion, podes encontrar una realidad mágica, si, pero distinta. Llena del folklore de la vida de un porteño, sus alegrias y sus desencantos, sus bellezas y sus defectos, y esos pequeños detalles que condimentan todo esto de una manera única y hermosa a su manera.
Entiendo tu frustración y tu decepcion respecto de un viejo amor, pero desde mi lugar, te digo que hay una realidad tan hermosa que nos hace a muchos argentinos enamorarnos de nuestro pais.
Saludos, Agustina
Noviembre 20, 2009 a las 9:04 pm |
Que lugar tan interesante… me ha gustado mucho tu crónica. Tu experiencia es conmovedora y la narras de tal manera que se nota que la visviste intensamente. De eso se trata… vivir..
Que más da, estuviste en argentina, conociste otro mundo, gozaste lo bueno y lo malo..
me gustó esa parte de las cucarachas jejej sí, lo se, pero es que ellas han sido las protagonistas de tu agonía en argentina.
las cucarachas gauchas
besotes