Crónica

Por: Isabel Salazar

 

 

 

La Fuerza del Amor

Historia de una banda independiente, que alcanzó el éxito gracias a su mensaje social

 

 

Un doctor es una persona vista con respeto, que aparentemente es  honesta, ética, estudiada, y tiene un conocimiento que lo hace admirable. Un crápula en cambio, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es un borracho, un libertino, un hombre de vida licenciosa. Estas dos palabras puestas juntas, transforman su significado en una irónica dualidad: cobran fuerza de crítica a las apariencias, a las máscaras y a los falsos comportamientos. A aquellas personas que se muestran de una manera y resultan ser lo contrario. Por esto, Doctor Krápula, fue el nombre que escogieron siete músicos bogotanos, a la hora de bautizar su banda.

 

La Verdad del Payaso

“Esta es la historia del payaso mas alegre, divertido y muy burlón, que existía en una tierra encantada, de sonrisa y diversión. Todo el mundo lo aclamaba, hasta el sujeto mas gruñón, y con solo un movimiento, él causaba sensación…”  (Letra de Dr. Krápula)

 

En una casa del barrio la Floresta, al noroccidente de Bogotá, viven tres de los integrantes de Doctor Krápula: Germán Martínez, el guitarrista, Fredy Caldas, el percusionista y Sergio Acosta León, que toca el teclado y el acordeón. Hasta hace poco, vivían ahí también, Mario Muñoz,  cantante y líder de la banda, y Dib Hadra, quien le cedió su lugar a Fredy. El baterista, Niko Cabrera, y el bajista, David Jaramillo, son sus fieles visitantes, pues aunque no viven en ella, la casa se convirtió en el sitio donde todos  pasan sus días.

 

En la sala han adecuado el ensayadero, y,  en el segundo piso, está la oficina, lugar donde se reúnen a tomar decisiones, como aquella vez que rechazaron, por desacuerdo de ideas, tocar en la primera campaña presidencial del actual presidente de Colombia, Álvaro Uribe. Fue la mejor manera que encontraron para mostrar su desacuerdo con la política guerrerista del mandatario. También, en el segundo piso, hay un pequeño estudio donde graban las maquetas de las canciones que escriben en comunidad, bajo las influencias musicales de todos.

 

Los krápula son siete. No es muy usual conformar un grupo con tantos integrantes, pero es bastante lógico si se entiende que en sus inicios fueron principalmente, es una banda de Ska, género musical con una riqueza sonora  que se valida en múltiples instrumentos. Nació a finales de los años cincuenta en Kingston, Jamaica, de la fusión de la música negra americana con los ritmos caribeños. En la década de los setenta, gracias a una grande inmigración jamaiquina a Inglaterra, se contagió del Punk, un tipo de rock sencillo, con melodías de duraciones cortas y guitarras de compases y tempos rápidos, transformándose así en un ritmo más vertiginoso y contundente, pero conservando su carácter alegre y bailable.

 

En Colombia, a finales de los ochenta, el Ska tenía adeptos y exponentes clandestinos, especialmente dentro del grupo emergente de Skins -tribu urbana que se caracteriza por tener el  pelo rapado y una ideología que se divide entre  nazis, comunistas y  anarquistas- que se identificaban con la rebeldía del movimiento Punk. Se difundió masivamente alrededor de 1990 gracias a la llegada de  grupos como Mano Negra, liderado por el carismático Manu Chao, compositor y cantante de origen francés, y, de Los Fabulosos Cadillacs, de Argentina. Simultáneamente, en el continente nacía  otra línea en la cual se veía claramente la influencia de la música local: el Latin Ska.  En esta vertiente, incursionaría Doctor Krápula.

 

Fue en abril de 1998. Un grupo de amigos, entre los diecisiete y los diecinueve años, que venían de hacer música cada uno por su lado, decidieron juntarse y formar una banda. Aunque tenían diferentes procedencias sociales, sus influencias musicales eran parecidas,  por eso se veían en los circuitos bogotanos “underground”, -termino anglosajón que se refiere al movimiento cultural no comercial – donde iban a distraerse en medio de sus actividades escolares. De tanto verse, empezaron a hablar y encontraron una preocupación común: una conciencia social que  no debía quedarse  atrapada entre las cuerdas de una guitarra, sino transformarse en  llamado de acción.

 

Diez años después, desde la casa un poco desorganizada por la cantidad de instrumentos, personas y cosas regadas, los krápula hablan de cómo su lenguaje ha cambiado. Primero fueron adolescentes con inquietudes, luego, con rabia; después jóvenes con propuestas, y ahora, cada vez más cerca de los treinta años,  ciudadanos que buscan transformar. “Queremos que nuestros mensajes lleguen y propongan algo diferente a lo que está pasando comercialmente con  la música en este país. Creemos que estamos haciendo un cambio con nuestro rock”, dice Mario Muñoz, el vocalista. Y es que hoy en día, Dr. Krápula no se puede encasillar dentro del Ska, ni dentro de ningún otro género específico, son una mezcla riquísima de sonidos con un mensaje.

 

Directo para Mucha Musica, desde Rock al parque 2007. Con Mario Muñoz y Sergio Acosta León

Directo para Mucha Musica, desde Rock al parque 2007. Con Mario Muñoz y Sergio Acosta León

 

Hágase sentir

“Latino hágase sentir. Campesino hágase sentir. Mi negro hágase sentir. Los niños háganse sentir. Nativo hágase sentir. Ustedes háganse sentir. Ausentes háganse sentir. Desterrados háganse sentir” (Letra de Dr. Krápula).

 

 

Con más de siete canciones sonando con éxito en la radio comercial colombiana, y tres discos posesionados en el mercado, El Carnaval de la Apatilla, del 2001, Déle la Wuelta al Disco, del 2003 y Bombea, del 2005, Doctor Krápula ha conseguido ser una de las pocas bandas independientes colombianas, en recibir el beneplácito de las grandes masas y de los medios de comunicación especializados y comerciales. Sin embargo, no han perdido su carácter autogestionario y  su independencia. “Salimos del underground, pero sin dejar de serlo, porque ser “under” no es vender poco, sino tener una posición clara. Somos los mismos aunque nos conozca todo el mundo”, resalta Dib Hadra.

 

Aunque siempre han sido una banda independiente de la escena roquera bogotana, desde sus inicios empezaron a diferenciarse de las demás. En el año 2000, después de pasar las duras pruebas para presentarse en la edición número seis de Rock al Parque –el festival gratuito más importante de Latinoamérica que se realiza una vez al año en Bogotá-, los jóvenes sorprendieron al exigente público con  su presentación desde la mítica Media Torta, teatrino al aire libre ubicado en el centro de la capital, en una tarima convertida en circo. Pasó entonces algo que los  marcaría para siempre: Al cierre de este concierto de tres días, Manu Chao salió a tocar  frente a más de treinta mil personas, con una camiseta que decía “Doctor Krápula”. Se trataba no sólo del artista más esperado por el público, sino también de una fuerte influencia de la banda, de uno de sus grandes ídolos.  Ese día, Manu, se convirtió en su padrino y en su guía, no solo en la música, sino también en su lucha social. Chao, un buscador apasionado de las diferentes expresiones  musicales y culturales, que con su sello y voz inconfundible, ha llevado un mensaje constante de optimismo y esperanza, les enseñó a hacer de su música un medio, un canal de comunicación, de unión y de concientización.

 

Los krápula empezaron ha manifestar su deseo de que nacieran propuestas y proyectos que contribuyeran a un mundo mejor. En noviembre de 2005, cien seguidores de la banda, crearon la Comunidad Bombea, un espacio donde, a través de los temas del grupo, se reflexiona sobre la guerra, la pobreza, las injusticias sociales, la contaminación del aire y el agua, el TLC y el incremento arbitrario de los impuestos. Con la comunidad en marcha, los músicos entendieron el valor que tenía su voz.

 

Empezó para ellos, un nuevo camino. Después de varios viajes a la Sierra Nevada de Santa Marta –el macizo montañoso más alto del país que está ubicado en la costa atlántica, y que constituye un ecosistema único en el mundo, donde habitan las tribus indígenas Arhuacos, Kogis, Wiwa Arzarios y Kankuamos- la preocupación por la pacha mama (tierra en quechua) se les volvió una obsesión. Se pusieron en contacto con Manu Chao, quien había organizado un concierto internacional de solidaridad con los indígenas Zapatistas en México, y, con su experiencia, empezaron una cruzada por la defensa de los indígenas colombianos. Junto a la banda legendaria bogotana de rock alterntivo, los Aterciopelados, el grupo de reggae, Nawal y los indígenas, Kapary  Walpa, formaron la fundación Seykiwia, arte para la Tierra. “Seykiwia, es una palabra en idioma IKuN, del pueblo Arhuaco de la Sierra Nevada, que significa semilla de pensamiento. “Escogimos este nombre para nuestra fundación, porque el propósito es expandir conocimiento para recuperar tierra, tradiciones, ideas, pensamientos positivos de transformación desde la sabiduría ancestral de los indígenas de Colombia y América, y a través del arte”, dice  David Jaramillo,  uno de los más involucrados con el proyecto.

De nuevo, Rock al Parque fue el evento en el que se consolidó la idea. Sorprendidos quedaron más de setenta mil asistentes a la edición número doce del festival, en el año 2006, al ver que la apertura del evento estaba a cargo de indígenas, que entonaban junto a varios roqueros el coro: “Cantamos por la defensa del equilibro de la madre tierra, unidos por los derechos de los mayores que la respetan”,  La canción  Amor por la Tierra, era la insignia del movimiento Seikywia, que mostraba la nueva marca de Doctor Krápula, una nueva versión de la utopía -desde la música y para la juventud- fundada en principios de justicia social, cuidado al medio ambiente y respeto por los pueblos ancestrales.

 

La Verdadera Lucha

“Hermano guerrillero, todos somos colombianos. Hermano policía, todos somos colombianos. Hermano paramilitar, todos somos colombianos. Hermano ciudadano, todos somos colombianos. ¿Para qué las armas, para qué la balas? La verdadera lucha es intentar amarnos”.  (Letra de Dr. Krápula)

 

Este no ha sido un camino fácil para la banda, a pesar de los premios y las palmaditas de espalda. En su casa, conservan los reconocimientos que la revista Shock, que realiza los premios musicales más importantes del país, les dio como “Mejor agrupación Ska”, en el 2001, y “Artista del Año”, en el 2005.  Además de tener las placas de las dos nominaciones que obtuvieron en el 2006, en los premios Mtv latinos, a “Mejor artista nuevo central” y “Mejor artista central alternativo”. También ahí, guardan celosos, el nuevo material, Sagrado Corazón, que grabaron con Day One Entertainment, una división de Sony BMG Music Colombia, (sin duda, una de las casas disqueras más importantes del mundo), de la mano del productor Pablo Arraya, que tiene en su haber laboral, producciones para grandes artistas, como el roquero norteamericano, Lenny Kravitz

Entre el éxito que ya se está convirtiendo BAM, el primer sencillo de este prometedor disco, considerado el himno de la marcha masiva contra el secuestro que se realizó el 20 de Julio de 2008 en toda Colombia, la nueva nominación a “Mejor artista centro” en los Mtv Latinos, y la felicidad que les da saber que por fin, pueden vivir de la música (de los diez años que llevan de carrera artística, cobran sólo hace tres), tienen el dolor de haber tenido que cancelar, a raíz de la escasa respuesta que tuvo en boletería, El primer Festival de Arte para la Tierra:  Música Somos, Despierta Bacatá. Un evento que tenía como misión, recuperar la tierra y cuidar el agua que nace en Tomsa, punto sagrado del mundo muisca ubicado en los cerros orientales de Bogotá.

La banda no se rinde. Singuen combatiendo como mejor lo saben hacer, tocando en todas partes, conservando su sencillez, regalando su música cada vez que los invitan a un evento que les mueve el corazón. “Es importante que nos oigan en todas partes –dice Mario Muñoz-. Que nos escuche todo el mundo. Si mañana sacan unas duchas con música, ahí queremos estar. Que nos escuchen mientras se refriegan con el estropajo. Sólo así, hará en quienes nos oyen, eco nuestros mensajes”. Mira a sus compañeros, encontrando esa mirada cómplice que les da, estar en esa casa, símbolo de la estructura fuerte y sólida, que tiene Doctor Krápula, después de diez años de carrera musical y de amistad. En todo caso, seguirán la pelea. Cómo dice la canción: lo que los hace mejor es luchar con la fuerza del amor.

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One Response to Crónica

  1. el Gato dice:

    Bueno, sera debido a su condicion socio-economica o los circulos en donde usted se mueve que “glorifica” esta banda, tal ves tenga un vinculo con alguno de sus integrantes o su unico vinculo sea la musica; respeto mucho lo que piensa pero no lo comparto, la posicion del grupo, sus criticas y su finalidad difieren mucho del fin del ska ademas los sonidos actuales “insultan” el sonido verdadero de estos generos.
    Reitero mi posicion en que el circulo socio-economico en el que se mueve el grupo influye en sus letras asi que usted no conoce lo que es musica y critica social, grupos underground como nosotros reflejamos una realidad tal como: “este pais NO es mio, este pais NO es tuyo NI mio”, tenemos muchas criticas a este grupo pero no es mas por el momento, finalmente lo felicito por el blog, sinceramente me dibujo mas de una sonrisa en la cara.

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