¿Que pasa Willy?

por: José Pablo Vélez

Era Halloween de 1990, yo tenía 13 años y mi mama me disfrazó de ALF. Sí, el mismo que ustedes están pensando, el alienígena de Melmak. Eso fue algo que nunca olvidaré.

A esa tierna edad, a los 13 años, se están forjando cosas en uno que no tienen ni nombre. Se están haciendo valer ciertos derechos de un prematuro adolescente. Se están imponiendo los derechos a sentarse en la mesa con los adultos, a opinar con propiedad, a no ser llamado un niño, para que mi mama me haga semejante retroceso.

Esa misma tarde mis compañeros de colegio y yo, teníamos la intención de enfrentarnos contra “Camino Real” un barrio del sur de Cali en una batalla campal con bombas de agua y yo era uno de los protagonistas. – “José Pablo, usted tiene que ir con sus hermanos donde sus tías y después lo dejo donde quiera”. Esta fue la respuesta de mi mama. Como si yo pudiera llegar a Camino Real así no más, con una bolsa llena de bombas de agua y un atuendo de ALF.

Mi hermano ya lucía su parche de pirata y mi hermanita un disfraz de hada rosado. Cuando llegué al cuarto lo vi ahí, inmóvil, ese atuendo peludo sobre mi cama. Me voltee con ojos de asombro hacia mi madre y le planteé mi protesta categórica, me negué rotundamente a ponérmelo. No había forma de explicarle a mi mama que a pesar que yo disfrutaba la serie televisiva de los 80’s no había poder humano que me iba a hacer poner un traje enterizo de ALF. No había.

Aparentemente sí había, todo mi esfuerzo fue en vano, el poder humano existía y era la terquedad de mi mama. Traté de convencerla que podía ir de mimo, pintarme la cara y listo. Que podía coger el parche de mi hermano y voltear la varilla de mi hermana e ir de pirata, pero nada. Ella ya había comentado el disfraz entre mis tías y yo tenía que llegar a la reunión anual vestido de ALF. Odie a mi familia entera.

No sé donde fue mi lapso mental pero me lo puse y me quedaba estrecho. El disfraz parecía robado del set. Pies peludos de 4 dedos gigantes, traje enterizo hasta el cuello, guantes de 5 dígitos que hacían ver los dedos enanos y peludos y una mascara similar a los disfraces de bebe que promociona “Parmalat” solo que con trompa larga y un lunar “melmakiano” sobre ella.

Ya en el carro, con el traje peludo, tratando de hacer explotar la cabeza de mi mama con mis pensamientos, deshidratándome y habiendo perdido por completo el respeto de mis hermanos, empecé a meditar sobre esta situación tan absurda. Por un lado, trataba de entender como funcionaba el cerebro de mi mama, ella no había captado que su hijo había crecido a pesar de su tamaño. Pasamos por donde vivía mi traga infantil y nos detuvimos un instante y visualizaba lo peor. El carro deteniéndose abruptamente, yo bajándome a empujar en mi traje peludo y Maria Alejandra doblándose de la risa enfrente mío. Me escurrí lo que más pude en el asiento repitiendo “Es imposible, es imposible” tratando de prevenir mi completo fracaso. 

Llegamos donde mis tías:

-“¡Diviiiiiino!”

– Las miré asesinamente. – Coooma mierda –pensé, mientras buscaba desesperadamente a mi papa que ya nos esperaba ahí.

Pensaba reclamarle sobre esta prematura emasculación. Al verme se regó el whisky que se estaba tomando y mi tío se cagó de la risa. Me paré enfrente de él con mis brazos peludos abiertos y le dije: “¿que pasa willy? Ve y habla con tu mujer. Mirá lo que me ha hecho”. Vi a mi mama lanzarle una mirada asesina desde el final de la sala como diciendo: “¡No me vas a desautorizar enfrente del niño!”.

Estaba jodido. Mi papa también había sido emasculado hacia ya un tiempo y no había salvación esa noche, el disfraz permanecía. Me iba tocar salir por el barrio a pedir dulces, cruzarme quizás con alguna chica bonita y perder completamente mi honra, volver a los 8 años o pretender que tenía síndrome de Down. Mi novia todavía me pregunta por qué no me gusta disfrazarme.

Uno de los puntos que abogaban a favor de mi madre en el publico familiar era que mi estatura oscilaba alrededor de la de ALF, casi el metro con cincuenta, y eso me hacía ver digamos: “mas tierno”. Me hubiera gustado comérmele el gato a mi tía a ver si le parecía tierno.

Después de los apretones de cachetes de mis tías, me arrodillé en el baño, junté mis manos peludas, cerré los ojos y le pedí a Dios que me dejara crecer. Para Octubre del siguiente año había crecido 14 centímetros y parecía un adulto de 15. Crecí tanto que sufrí una patología de las rodillas adolescentes llamada “Osgood Schlatter”. (Me gustaría darle las gracias a ALF por esta patología). Recuerdo preguntándole a mi mama el siguiente año sino me tenía un disfraz de Plaza Sésamo o de He-Man. Solo sonrío y terminó de disfrazar a mi hermana de alguna de las Malibú Barbies.

Esa noche, donde ALF y yo fuimos uno, me di cuenta que la boleta llega tan lejos como uno deja a la mamá llegar. Al siguiente día en el colegio las interrogativas por mi ausencia en la batalla campal no se hicieron esperar. Respondí furtivamente que algo me había sentado mal y no pude salir de mi casa. Los oí contar sus historias mientras yo recreaba mentalmente una escena donde me hubieran visto sentado en esa sala al lado de mi papa en un traje peludo. Sonreía ocasionalmente con las historias y por dentro pensaba: “ojala cancelen ese pinche programa”. 

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6 Responses to ¿Que pasa Willy?

  1. gloria dice:

    No puedo massssss…me mori de la risa especialmente con las tias.
    Igual, sigo exigiendo fotos por favor!

  2. Alberto Salcedo Ramos dice:

    Qué bueno que tengan este blog, muchachos. Me alegra ver cómo lo han organizado. Se nota que hay cariño detrás de esto. Buen texto este de José Pablo. Un abrazo para todos

  3. magnolia dice:

    JJAJJJ………….DE VERDAD QUE ESTO ES PARA ESCRIBIR UN LIBRO D CUENTOS, ME HE DIVERTIDO UN MONTON LEYENDO LA HISTORIETA ME PARTIA DE LA RISA JAJAJAJA…………..BUENO UN BELLO RECUERDO DENTRO DE LO QUE CABE PARA CONTAR A TUS HIJOS CUAND ESTEN ADOLESCENTES…………….UN ABRAZO. FLIA CEDANO (ESPAÑA)

  4. diego dice:

    Muy gracioso. Realmente disfrute esta historia. Por cierto, esa enfermedad que no lo deja jugar fútbol a uno en los primeros años de la adolescencia se llama: Osgood Schlatter

  5. Sofia Trujillo dice:

    Genial! Simplemente genial José!!!

  6. Lina dice:

    Jose Pablo, que risa!! Menos mal y no te déjaste ver de nadie del colegio por que la montada hubiera sido Durante todo el ballicherato. Solo de imaginarme a Camilo o a Lacides diciendote cosas me muero de risa!!!

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