La “bisectriz” de Carlos Antonio Vélez

agosto 20, 2008

Por: José Pablo Vélez

Vaya explíquele a un futbolista colombiano con 3ero de primaria, que llegó a donde está, partiéndose las canillas en un tierrero de mala muerte y bajo un sol inclemente, qué-es-una-bisectriz. El problema no es que al futbolista se le impida patear como un neardental 6 metros por encima del arco porque a “Dios-Antonio” le parece que esa palabrita le da un peldaño o un semi nivel por encima de los otros ilustres comentaristas deportivos colombianos. El problema es que se convierte en una bacteria. Muy pronto el técnico, que no entiende la palabra y por no quedar como un cromañón empieza a usar la palabra “bisectriz” sin la más mínima pista si es una señora o un estado de ánimo.

“¡Si ve hermano, por andar pensando en la bisectriz!” ó “No oyó al ilustre Carlos Antonio Vélez? Hasta él nota que usted anda deprimido”

La bisectriz es una recta que pasa por el vértice de un ángulo y lo divide en dos ángulos iguales. Yo no lo entiendo del todo y tengo estudios universitarios.

Si vamos a ver fútbol, ya tenemos suficiente con que la novia no quiere compartir el control, con los comerciales de Harina de Trigo que tapan la jugada, con los jingles inmamables re-enlatados del ’90 que gritan en coro un recordatorio de malas experiencias, como para tener que ir a los espacios más recónditos del razonamiento humano un domingo y discernir si el comentario tiene una connotación adicional a que un mal-fundamentado jugador medio rozó el ángulo o trató de centrar.

La invitación a omitir esta palabra, que sí bien explica muchas cosas cuando se esta diseñando un edificio, es porque en el fútbol sobra. Es un deporte muy simple de 11 “muchachos”, algunos negros de nacimiento y otros por el sol, a cada lado de un arco tratando de divertir y entretener a 40 millones de colombianos. Hacen lo que se puede con lo que se tiene, es cierto y aplaudo nuestra recursividad colombiana, pero explíquele a una población que en su mayoría apenas está tierna en los principios básicos de la geometría, cómo una pecosa de casi 1 libra divide un ángulo en dos ángulos iguales. Yo creo que ningún jugador colombiano sabía que podía hacer eso.

La mayoría va a ignorar el comentario, el partido va a continuar y el comentarista terminó por comentarse a si mismo. Narró que él no tiene “ni idea” que es una bisectriz y que no sabe que para verse inteligente es mejor usar pocas, pero útiles palabras.

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