El profesor Salomón: mi gurú por una semana

noviembre 5, 2008

Por: Felipe Cuervo – http://nianversonireverso.wordpress.com/

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Requisitos para ser un discípulo

Escuchar diariamente los designios que formula el profesor Salomón inspirado en los astros y llevar a cabo los rituales que prescribe, no es una tarea para nada sencilla. Primero que todo, hay que contar prácticamente con toda la mañana, de seis a diez, para seguir sus revelaciones a lo largo del Tropishow, el programa matutino de la estación radial Tropicana. Eso requiere de mucho tiempo libre: habrá que ser millonario o desempleado, digo yo. Parece que el profesor Salomón se dirigiera a un público de desocupados que hacen pereza en piyama, esperando que él les indique qué color lucir en sus prendas, con qué agüita especial bañarse, qué color de vela encender y hasta qué les va a pasar y cómo deben actuar. Todo para que puedan sintonizarse con la energía del día y, tal vez, ganarse el chance, con los números que el mismo profe proporciona.

Me imagino que muchas personas se gozan el Tropishow, pero en mi caso constituye un ejercicio de mucha paciencia. Fueron mañanas difíciles de sobrellevar, tengo que admitirlo. Me gusta la salsa vieja, la contemporánea más bien poco. El merengue no es que me mate. Pero de cualquier manera considero un esperpento despertarse con música de rumba, sea la que sea. Es como cuando lo encandelillan a uno prendiendo la luz de la habitación mientras aún está oscuro, o como tener un vecino vallenatero con un equipo de sonido con mil vatios de potencia, que madruga todos los domingos. Todo en su lugar y a su debido tiempo. Extrañé, pues, en la semana, un despertar tranquilo. Un discípulo como yo, rockero, rolo y meditabundo, necesita armarse de mucha paciencia.

El profesor Salomón también requiere de sus adeptos una despensa bien completa para poder preparar sus pócimas: miel, manzanas, romero, ruda, mandarinas, perejil crespo, canela en polvo, naranjas, velas de colores. En su defecto, un supermercado cerca de la casa o una tienda de barrio, de esas que venden de todo, para poder seguir las instrucciones del maestro. La mayoría de los ingredientes son para preparar baños: se agregan siempre a un litro de agua caliente y, también siempre, hay que bañarse sólo del cuello hacia abajo. Menos mal, no me imagino los pegotes en el cabello.

Otra exigencia que hace el profe a sus oyentes es la de poseer un armario bien completo o, al menos, bastante colorido. Es importante recalcar la necesidad de que el discípulo disponga de prendas de todos los colores, pues no se sabe cuál será el que al profe se le ocurra elegir para el día. Yo no soy homofóbico ni tengo nada contra los hombres que incluyen el rosa o colores similares en sus atuendos. Pero carajo, ¿me tengo que poner algo violeta? Ni siquiera tengo qué. Profe, le tocará prestarme una de las camisas de satín morado, de esas que van hasta las rodillas, con las que se le veía antes por Caracol T.V.

Instrucciones para algunos rituales

1. El ritual de endulzamiento

*Ingredientes:
– Un litro de agua
– Tres cucharadas de azúcar
– Una manzana roja
– Miel de abejas
– Un plato blanco

*El baño:
Caliente un litro de agua y agregue el azúcar. Báñese del cuello hacia abajo. Repita: “voy a endulzar mi temperamento”.

Cada una de las pócimas del profe está acompañada por una oración que debe repetirse literalmente, como un conjuro. Supongo que de no hacerlo así, corro el riesgo de que no se produzca el efecto deseado y en vez de convertirme en un príncipe, me convierta en un sapo. Para fortuna de todos, el buen profe suele repetir un par de veces el intrincado conjuro, de manera que un novicio como yo tenga el tiempo necesario para anotarlo.

“Voy a endulzar mi temperamento”. Repito la frase mágica formulada por el profe mientras me baño del cuello hacia abajo. Sigo cuidadosamente las instrucciones y trato de convencerme de que, por qué no, tal vez el baño puede ayudar a relajarme y a ser más tolerante. Pero siento la piel un poco pegajosa y no es nada cómodo. Hay que tener fe, dicen. ¿Será que los poros de mi piel absorben el azúcar y me endulzan por ósmosis metafísica el temperamento?

*La ofrenda:
Coloque una manzana roja sobre un plato blanco y báñela con miel por encima. Repita: “que me endulce en el amor con estabilidad y firmeza”.

Mucho dulce para mi gusto, me está hostigando, profe. ¿Y por cuánto tiempo debo dejar la manzana ahí, sobre el plato? Se ha adherido una capa de polvo sobre la de miel. Espero que no se pudra pronto. Si la lavo, ¿me la puedo comer? ¿O se desconfigura el conjuro? ¡Necesito instrucciones más avanzadas, profe!

2. El ritual de armonización de chacras

*Ingredientes:
– Naranja rallada
– Miel
– Canela en polvo

*Instrucciones:
Ralle la naranja y mézclela con la miel y la canela en polvo. Aplique sobre el plexo solar y pida: “que se armonice el chacra del amor” Después de cinco minutos, retire.

Mientras me aplico el ungüento ese en el chacra del plexo solar (un par de centímetros arriba del ombligo), repito el mantra que ha pronunciado el profesor Salomón para iluminarme durante el ritual: “que se armonice el chacra del amor”. Recomiendo este ritual los presidentes Chávez, Bush y Putin. Y por supuesto, a las FARC, a los paras y a Uribe. Mejor dicho, a todos los guerreristas. Repítanlo profusamente, quien quita que den resultado las palabras místicas del profe. Nos harían un gran favor.

Luego de estar cinco minutos sin camiseta, que fue el tiempo que el profe ordenó mantener la pócima haciéndose costra sobre la panza, me limpié y descubrí esa área de mi piel más tersa. Un mejor uso: podría ser la fórmula de una mascarilla. Aunque personalmente preferiría untárselo a un pan en el desayuno: tiene buen sabor.

Vislumbrando el futuro

El don que lanzó al estrellato al profe Salomón es el de la videncia. Puede predecir el futuro con base en la interpretación del movimiento de los astros y de la lectura de las cartas del tarot. A finales del año pasado publicó un libro con sus predicciones para 2008. En él, vislumbra el porvenir de los famosos colombianos al mejor estilo de la Negra Candela o Sweet: Juanes cosechará nuevos triunfos en su carrera; Shakira estará en un dilema grande con su pareja Antonio de la Rua; Verónica Orozco tendrá una participación muy destacada en una novela; Adriana Arboleda consolidará su relación. Al fin qué: ¿astrólogo o paparazzi? No me confunda, profe, socava mi fe.

También toca en su libro temas medioambientales y predice catástrofes en el mundo. ¡Qué novedad! Dice que se van a seguir derritiendo los polos: sí, profe, yo también veo Discovery Channel. Y nos hace una advertencia ecológica: “la urgencia y la complejidad de los cambios observados en las regiones polares exigirán la aplicación de un enfoque científico amplio e integrado”. No, mejor dicho, está para representar a Colombia en las conferencias internacionales sobre cambio climático.

Pero cuando en verdad intenta adivinar, pues a veces acierta, otras falla. Los deportes son un buen ejemplo. Dijo que el golfista Camilo Villegas se ganaba su primer torneo en la PGA y así fue. Pero también dijo que Mauricio Soler mejoraría su participación en el Tour de Francia: no contó con que se fracturaría la muñeca y se retiraría comenzando el Tour. Ojalá no le haya botado platica a esa predicción. De Montoya dijo que mejoraría en la Nascar, pero le va tan mal que hasta ha perdido a su principal patrocinador para el próximo año. Predijo para Millonarios la obtención de la estrella número 14. Hágale fuerza profe, todavía se puede, aunque hace veinte años no ganen.

En sus predicciones sobre política y conflicto interno, el profe sí está viciado. Decir que la paz llegaría a Colombia en el cuarto mes del año… ¡Plop!

La patrona de las causas imposibles

Santa Marta es la recipiente de la devoción del profesor Salomón. Precisamente tiene su templo místico ubicado de manera estratégica a pocas cuadras de la Parroquia de Santa Marta, en el barrio Chapinero de Bogotá. De esa manera, le da la oportunidad a los devotos de la Santa de complementar su fe católica con la astrología. Los fieles le rezan a Santa Marta por su poder para interceder en casos imposibles. Supongo que debo hacerme devoto también, para que promueva mi fe en el profe. Mientras tanto, no seré un discípulo idóneo y permaneceré inmune a las energías cósmicas que de él emanan.

Los que sí deben querer mucho al profesor Salomón, son los empresarios del chance. Ellos también deben ser devotos de Santa Marta. Puedo verlos orándole fervientemente para que les conserve al profe por siempre y, como siempre, incitando a sus discípulos a apostar. Yo no me gané el chance. Supongo que el designio de los astros para mí es que me gane la vida con el sudor de mi mente y no con la fe del de enfrente.

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