Un midas en el trópico

agosto 4, 2008

Un midas en el Trópico

El Estado tiene al Grupo DMG bajo la lupa, pero no ha logrado descifrar el enigmático negocio. Aunque muchos opinan que mientras se permita su funcionamiento, es legal, la falta de claridad de la llamada “empresa de dinero fácil” despierta sospechas.

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En las calles, las tiendas y en las busetas de Bogotá, y de otras 30 ciudades del país, se habla de que hay una empresa que multiplica la plata. Se llama Grupo DMG, siglas del nombre de su presidente David Murcia Guzmán, de Diversificación de Mercado Global, y de “Dios mío gracias, dame más ganancias”, como la llaman algunos de sus clientes: miles de personas que conforman la gran familia DMG.

En la Autopista Norte número 197-35, rodeado por las primeras vacas de la sabana de Bogotá, e improvisados vendedores de mazorcas, pinchos, merengón y obleas, se alza el Megaoutlet, una enorme bodega de dos pisos de concreto gris y techo verdoso, que funciona como centro operativo de DMG en Bogotá.

Largas filas de carros esperan un puesto en el atiborrado parqueadero. Los que vienen en el alimentador de Transmilenio desde el Portal del Norte, cruzan el puente peatonal de la 197, custodiados por la seguridad privada de DMG. “Es que hubo muchos robos porque todo el mundo trae plata en efectivo, entonces comenzamos a vigilar nosotros mismos”, comenta Díaz, uno de los celadores de turno.

En la entrada, como en cualquier otro centro comercial, hay algunos guardias armados. “Una requisita”, invita uno de los empleados de chompa negra de 123 Logística. Una mujer mayor marca una X en su planilla cada vez que alguien entra, y afirma que “los fines de semana pueden venir hasta cinco mil personas al día”.

A continuación, esbeltas jóvenes de jeans ceñidos y zapatos plateados de tacón puntilla, reciben a los clientes con una sonrisa y los invitan a seguirlas hasta una fila interminable que acaba en la entrada de un auditorio. “Ese es posiblemente el mayor defecto del sistema. A veces las colas son muy largas y se puede uno demorar hasta cinco horas para oír la charla explicativa. No importa que uno sea cliente viejo, siempre hay que oír la charla”, dice una persona que lleva tres años comprando con DMG.

Al interior del auditorio, sobre un carrasposo tapete azul oscuro, hay 200 sillas Rimax en las que cada 25 minutos se sientan nuevos grupos de personas a escuchar
exactamente cómo funciona el sistema de tarjetas prepago de DMG. Entre ellas hay taxistas, militares, amas de casa, estudiantes, y en general, personas deslumbradas con la promesa de invertir y confiar en DMG, para multiplicar su dinero.

La conferencia la dicta, micrófono en mano, Jefferson Alfonso, un joven administrador de empresas de 22 años, vestido con saco anaranjado, camisa blanca y estricto pantalón negro. Cada vez que habla a un nuevo grupo, inicia ofreciendo el servicio gratuito de guardería y recreación de DMG: “Los menores aquí se aburren porque no entienden de qué estamos hablando, así que mejor pueden salir a divertirse y cederle su puesto a alguno de los adultos que están esperando afuera”.

Continúa en voz alta: “DMG NO es una pirámide, ni un multinivel, ni una empresa de inversiones. Es una entidad comercial que vende productos, bienes y servicios para suplir todas las necesidades de la familia colombiana. Nos parecemos al Éxito, por ejemplo, porque somos una empresa comercializadora, pero no nos parecemos, porque nuestro portafolio es mucho más amplio”.

Hacia las 12 del día, la fila de gente que espera entrar al improvisado auditorio supera las 500 personas y crece como arroz.

Para comprar a través de DMG, cada cliente debe comprar dos tarjetas prepago[1] como las que usan Transmilenio y la telefonía móvil. La diferencia está en que al comprar y cargar las tarjetas de DMG, el comprador firma un contrato por seis meses con Global Marketing Colombia S.A., en el que se compromete a prestar “servicios como activador de marcas y promotor de publicidad personalizada para activación de diferentes marcas que maneje o manejare el contratante”.

El inusual negocio es explicado por Jefferson de la siguiente forma: “No le pagamos grandes sumas a tres medios, o a tres familias que ya lo tienen todo, sino al colombiano común que trabaja duro, para que hable bien de nuestra empresa. A ver, ¿cuántas personas llegaron hoy porque alguien les habló bien de nosotros?” -pregunta con una sonrisa inocultable-. Todo el auditorio levanta la mano. “¡Esa es la prueba, nosotros tenemos fe en que nuestros clientes están felices de hacer su trabajo y de pertenecer a la gran familia DMG!”.

A pesar de la aparente legalidad del contrato, DMG no entrega una copia a los nuevos miles de contratistas, ni estos se lo exigen. Para rematar, nadie verifica que hagan su trabajo. A DMG llega tanta gente, que la eficacia de la publicidad personalizada, o “voz a voz”, habla por si sola. Hacia las cuatro de la tarde al Megaoulet no le cabe ni un alfiler más.

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¿Cómo paga DMG a los contratistas?

Con puntos que pueden ser redimidos por dinero en efectivo, productos o servicios. Según Jefferson, DMG tiene en cuenta la carga inicial de cada tarjeta para hacer sus pagos. Un peso equivale a un punto, alguien que carga 100.000 pesos, obtiene 100.000 puntos. Lo que varía -casi a diario y con una lógica que nadie en la compañía revela- es la cantidad de puntos que la empresa paga por publicidad.

Un día cualquiera DMG puede ofrecer la misma cantidad de puntos por dinero, lo que significa una rentabilidad del 100%, y al día siguiente solo del 35%. La inversión mínima es de 100.000 pesos y la máxima supera los 50 millones.. “No hay pierde -afirma Gerardo López, un cajero de banco que ha firmado ya dos contratos en un año-, si Murcia se volara, que no creo, la gente perdería un sueño y no su dinero; aquí uno gasta y luego gana por hablar bien del negocio… en cambio, si usted mete 100.000 en una cuenta de ahorros de un banco, al final del año no solo no ha ganado, sino que le han descontado por manejo de tarjeta, transacciones telefónicas o de internet, y hasta por entrar al banco a pagar sus cuentas”.

A continuación, más de la mitad de la sala se dirige, turno en mano, a dos oficinas contiguas en donde compran y cargan sus tarjetas prepago con dinero. Según Jefferson, 3 de cada 5 personas que asisten a la charla firman el contrato.

Si bien los empleados de DMG, una empresa catalogada como “empresa del dinero fácil” por la Superintendencia Financiera, no revelan cifras sobre los ingresos de la empresa, Andrés Caro·, estudiante universitario recién independizado de sus padres, dice que la señorita con quien firmó su contrato tenía apuntado en una planilla, entre otros datos, la cantidad de dinero que la gente dejaba. “En la hoja que vi, había más de 120 millones de pesos cargados por menos de 15 personas”. El Megaoulet dispone los fines de semana, entre las nueve de la mañana y las siete de la noche, a más de 50 personas para atender a un cliente cada 15 minutos.

¿Qué se puede comprar en el Megaoulet?

Lo mismo que en Unicentro, con la diferencia de que en el Megaoulet puede costar un 30% más. El abanico de ofertas de los cientos de pequeños locales que comparten los 16 mil metros del enorme centro comercial es muy amplio. Los visitantes pueden gastar su dinero en bicicletas BMX o Specialized, en lavadoras Whirpool de última generación, en televisores de plasma Panasonic, en neveras Icasa, en computadores Hewlett Packard, en perfumes Lacoste, y en joyas, relojes, ropa o licor de distintas marcas reconocidas. Las mujeres pueden hacerse desde una permanente, hasta sacar una cita para mandarse a poner un par de tetas nuevas.

Al ritmo de Juanes, proyectado en un concierto sobre una enorme pantalla en el centro del establecimiento, muchas familias averiguan entusiasmadas por las vacaciones todo incluido que vende la agencia de viajes de DMG para ir a Tolú, Santa Marta, los Llanos, Capurganá, o distintos destinos en Latinoamérica y Europa.

En el sótano, entre carros de marcas chinas, ostentosas camionetas Ford, motos y scooters, un Mickey Mouse medio tuerto y un Bob Esponja trajinado, reparten a las familias invitaciones para que los niños participen en la actividad recreativa que se realiza, en rotativa, en la zona verde junto al parqueadero. La mayoría de los asociados que venden sus productos o servicios en el Megaoulet, le pagan al Grupo DMG una comisión, mínima, del 10% diario sobre el total de sus ventas.

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Cuándo el río suena…

El director de DMG Holding, Martín Márquez, explicó que el Grupo DMG está conformado por 28 empresas [3]. Unas pertenecen al Grupo y otras, asociadas directa o indirectamente, se vinculan mediante contratos de corta duración.

Aunque Márquez es más que amable al atender a quienes desean saber más sobre la empresa, también es más que hábil para no responder sobre el “don de Midas” que le permite a DMG pagar sumas tan altas a sus publicistas voz a voz.

¿Cuánto invierte DMG en publicidad personalizada respecto a empresas que invierten en publicidad tradicional?

Martín Márquez: Desde el punto de vista de publicidad nosotros gastamos más pero fidelizamos al cliente que habla bien de nuestra empresa y trae a más clientes. Un comercial de televisión es menos efectivo que el voz a voz, porque muestra un producto pero no lo respalda.

¿Cómo hace DMG para pagar cifras tan altas?

M.M.: Hay que dividirlo por seis meses. Pagar el 100% equivale a pagar el 16% mensual. Con la rotación que tenemos de productos podemos ganar el doble, o incluso el triple de ese 16%. El producto llega y se va rápido y genera consumo. Nosotros no descontamos cuota de manejo, ni cuatro por mil, como los bancos; no le ocasionamos gastos a nuestros clientes, solo les damos beneficios. Banqueros como los Sarmiento, a final de cada año, se han ganado miles de millones de pesos; nosotros no, pero estamos fidelizando a nuestros clientes.

¿Cuántas tarjetas venden mensualmente?

M.M.: El número es variable y confidencial, no puedo dar cifras porque asustaría a los bancos.

De la gente que redime sus puntos por dinero, ¿cuánta reinvierte nuevamente en DMG?

M.M.: El 80% de las personas que redimen sus puntos por dinero, lo reinvierte en DMG.

¿Le pagan a la gente que redime sus puntos por dinero con la plata con la que gente carga sus tarjetas?

M.M.: Sí, es una operación comercial. Nosotros quedamos con un capital que inyectamos a nuestras empresas. Ese sistema es el que nos genera altas utilidades. Cada empresa paga un rubro por publicidad.

¿DMG paga IVA?

M.M.: Vendemos el plástico de las tarjetas y ahí pagamos IVA, igual pasa con los productos que vendemos de nuestras empresas. Cuando un cliente redime sus puntos por dinero, es responsabilidad de él declarar sus ingresos, nosotros expedimos un certificado de ingresos por concepto de publicidad personalizada.

¿Cuál es el futuro de DMG?

M.M.: Tenemos la meta de abrir quinientas oficinas durante el resto del 2008. El pago por publicidad no se va a acabar, podemos reducir nuestros planes de mercadotecnia en el futuro, pero no dejar de pagar bien.

¿A que otros países se van a extender?

M.M.: David no tiene metas definidas al respecto. No es sino que llegue alguien y le diga que quiere abrir una oficina en la Cochinchina, le explique su actividad comercial, y listo. A continuación David le pregunta cuánto necesita para arrancar a trabajar.

¿Es verdad que hay municipios donde la gente ya no trabaja porque vive de DMG?

M.M.: En el Putumayo hay una gran fidelización de nuestros clientes, porque hemos hecho una labor más grande que la del mismísimo Plan Colombia. Allá generamos una mejor calidad de vida y ya nadie tiene que vivir del narcotráfico, o de los cultivos ilícitos: ¡ahora trabajan para DMG que es una empresa honesta y legal!

¿Se puede caer DMG

M.M.: No, las transacciones que realizamos están respaldada por las empresas de la compañía. Estamos seguros de que jurídicamente no nos pueden cerrar. No hay nada que temer, cerrar no es la intención de David Murcia Guzmán.

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Dios Mío Gracias, de eso tan bueno sí dan tanto

A pesar de la vigilancia por presunta captación de dineros del público y de los ataques mediáticos que han tildado a Murcia de paramilitar, narcotraficante y estafador, DMG cada día tiene más clientes que se dan fe del milagroso negocio.

Los milagros ocurren únicamente cuando hay testigos que puedan difundirlos mediante su testimonio. Hoy, por ejemplo, nadie hablaría del Jesús de Nazaret que murió y resucitó a los tres días, si los apóstoles no hubieran visto su tumba vacía y luego, para rematar, hubieran hablado personalmente con él. Igual ocurre con DMG: los testigos del milagro financiero difunden la buena nueva entre sus conocidos, dan testimonio de su experiencia personal y vinculan a nuevos clientes que también desean percibir las bendiciones de la publicidad personalizada.

Fernando Aristizabal·, comunicador social y publicista independiente, llegó a DMG luego de que muchos de sus amigos le habían contado de su rentable experiencia personal. “Yo era de los que le decía a mis amigos que se acordarían de mí cuando perdieran su platica y se quedaran con los crespos hechos. En este país nadie ayuda así no mas, sin gato encerrado”.

Un día un amigo de Fernando llegó estrenando un Volkswagen Jetta que había comprado en DMG, seis meses después, la empresa la pagó 50 millones por su “publicidad personalizada”, de manera que el carro le salió gratis. Según Fernando ese tipo de compras ya no se puede hacer, “el pago del 100% en gastos millonarios lo acabaron porque los concesionarios que vendían carros en el Megaoulet, estaban comprando su propia mercancía y ganándose la plata por publicidad. La filosofía de la empresa es ayudarle al que no tiene y no multiplicar las arcas del que ya tiene”.

Lilia Facundo·, empleada domestica, llegó a DMG con 180 mil pesos en monedas y compró su tarjeta al 100% de rentabilidad. Los gastó en el hipermercado El Gran Trigal y a los seis meses le dieron de vuelta sus ahorros: “Es increíble -dice- “he hecho dos mercados con la misma plata…”

El hijo de Blanca Rosero·, un joven economista en serios aprietos económicos, fue a un banco y pidió un préstamo de diez millones al 30% de interés mensual. Fue a DMG quince días seguidos hasta que le ofrecieron 100% de puntos por su dinero. Actualmente le faltan 4 meses para que le paguen, y aunque está muerto del susto, dice que cree ciegamente en DMG. “¿Por qué habrían de robarme si le han pagado a todo el mundo? Tendrían que cambiar las leyes para que el negocio se caiga. Cuando me paguen saldo mi deuda en el banco, compro otra tarjeta con lo que me paguen y listo, soluciono mis problemas”.

“Yo quiero tener un millón de amigos”

Internet es el nuevo espacio en el que se libran todas las batallas por, o en contra de las causas más insólitas. Cada vez que un medio de comunicación cuestiona la empresa de Murcia, los comentaristas que lo defienden a capa y espada se reproducen como conejos. “La entrevista a Murcia fue la más leída el mes en que la publicamos, sobrepasando incluso otros temas como corrupción, Farc o Uribe”, dice Maria Teresa Ronderos, directora de semana.com.

Piton, un comentarista de eltiempo.com, reacciona así a un artículo del medio: “Aquí lo único que veo es una guerra sucia del sistema financiero contra esta empresa. Los cochinos banqueros están tratando es de sacar del mercado a dmg ya que esta empresa los esta dejando sin recursos”.

Facebook, el popular sitio web de redes sociales desde el cual se convocó a la histórica marcha del 4 de febrero a través del grupo “Un millón de voces contra las FARC” (al que se juntaron 366.293 cibernautas), alberga también grupos a favor de DMG. El mismo presidente de DMG abrió el grupo oficial de “Amigos de David Murcia Guzmán“, al que en menos de una semana se habían unido 13.870 miembros. Murcia, superando incluso las ambiciones de Roberto Carlos en su canción Yo quiero tener un millón de amigos, pretende sumar en su grupo a tres millones de afiliados.

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¿Hay gato encerrado?

Si alguien lo sabe, no ha logrado demostrarlo. Una fuente de Hacienda aseguró que aunque hay un grupo integrado por la Dian, la Unidad de Inteligencia y Análisis Financiero del Ministerio de Hacienda, la Fiscalía, el DAS y la Policía Judicial, trabajando para descifrar la fórmula mágica de Murcia, “cerrar DMG está muy difícil porque ya tiene muchos clientes que están empeñados en defenderlo a capa y espada”.

Aunque en la Fiscalía hay nueve denuncias vigentes contra DMG, no hay ninguna en su contra por haber incumplido sus ofrecimientos. Sus clientes, que no entienden qué puede haber de ilegal en una empresa que les da una “mejor calidad de vida”, esperan que las indagaciones por captación ilegal y lavado de activos, resulten negativas. Por otro lado, los opositores de Murcia, entre ellos muchos economistas, dicen que un negocio así solo puede funcionar mediante la usura, o especulando en finca raíz por fuera del país. Otros, que no tienen ninguna explicación económica para la reproducción de los panes y los peces de DMG, solo atinan a recordar que el último héroe colombiano similar a Murcia, se llamó Pablo Escobar.

Las dudas respecto al enigmático David Murcia Guzmán, de apenas 27 años, no se aclararán mientras él mismo no se pronuncie con claridad para explicar de dónde sale su dinero, o mientras el Gobierno no encuentre al gato encerrado en el negocio. ¿Será posible que Murcia tenga el don de Midas?

Sea lo que sea, está por verse.


1-Luego de firmar el contrato de prestación de servicios por una duración de seis meses, cada cliente compra por 10.00. pesos una tarjeta prepago inteligente azul y otra negra, ambas de carácter personal e intransferible. En la azul queda registrado el dinero que cada comprador desee cargar, sin que se le cobre ningún tipo de retención o cuota de manejo. En la negra quedan cargados los puntos que seis meses después pueden ser redimidos por dinero en efectivo, productos o servicios. Un peso equivale a un punto, es decir, si alguien carga su tarjeta azul con 100.000 pesos, la negra automáticamente queda cargada con 100.000 puntos.

3-Empresas del grupo DMG: DMG Constructores, DMG Comercializadora Virtual, Factory Models; DMG Fashion, Hosset Stylelife, Productos naturales. Empresas asociadas a DMG: El Gran Trigal, Inmuno Vida, Bussines System, Studio Pilates, Body Channel, Humor Channel, Pabón Castro Abogados, L&A, Cenco, Provitec, Searching People, Personal Collection, Funerales DMG, DMG TV, Pollo.com, Droguería DMG, Supermercados DMG, Centros de estética, Ferretería DMG, DMG Comunicaciones, Abarrotes DMG, Cultivos de savia.


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